23 de Septiembre: Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños

Manifiesto RED DE MUNICIPIOS LIBRES DE TRATA 

El Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas se celebra el 23 de septiembre. Fue instaurado por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladés, en enero de 1999.

Tolerancia cero con la explotación sexual de menoresLa prostitución como una forma de violencia de género extrema que debe ser abolida y no una profesión que hay que reglamentar porque regular la prostitución legitima y normaliza la prostitución como una «opción para las pobres».

Por eso el 23 de septiembre recordamos el Convenio de Naciones Unidas para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena, de 2 de Diciembre de 1948, que considera la existencia de explotación sexual aunque exista consentimiento de la víctima, así como de la Resolución aprobada por el Parlamento Europeo el día 2 de febrero de 2006 que insta a luchar contra la idea de que la prostitución es equiparable a un trabajo, el Protocolo de Palermo de 2000, el Convenio sobre Lucha contra la Trata de seres humanos del Consejo de Europa de Mayo de 2005 y la Resolución de Naciones Unidas sobre trata de mujeres y niñas de 1 de Febrero de 2007.

El fenómeno de la prostitución tiene una relación directa con la feminización de la pobreza. Son mayoritariamente mujeres pobres y/o en situaciones de desarraigo social las que están en situación de prostitución. Por eso, es necesario combatir las causas sociales que abocan a muchas personas a una situación de prostitución contra su voluntad: la desigualdad, la exclusión, la injusticia social y la discriminación sexual, que limitan la libertad de opción de las mujeres.

La prostitución y el tráfico y trata de mujeres están absolutamente relacionados. La mayoría de mujeres en situación de prostitución son o han sido víctimas de la «trata de personas». Pero tampoco es aceptable afirmar que hemos de regular la prostitución como una profesión porque algunas mujeres afirman que lo han elegido libremente. El supuesto “consentimiento” no es ni puede ser un atenuante de ningún tipo de explotación, de vulneración de los derechos humanos. ¿Puede elegirse libremente, consentir, la explotación y la violencia de género? Los derechos humanos se establecieron para poner límites a determinadas formas de explotación (venta de órganos, esclavitud, …) a pesar de que algunos quieran mostrar que es una libre elección individual. Son derechos colectivos no sujetos a rebajarse ni interrumpirse ni eliminarse por deseos (ficticios o reales) individuales. La prostitución es una explotación y un abuso sexual, al margen del consentimiento de la víctima. Las tediosas discusiones acerca de prostitución libre o forzada, o las elaboradas diferenciaciones entre trata y prostitución, carecen de sentido bajo esta óptica. Hay trata porque hay prostitución, del mismo modo que había tráfico de esclavos, porque había esclavitud.

Es cierto que hay mujeres que “viven” de ir a los platós de televisión y de radio y de publicar libros anunciando las bondades de la prostitución como oficio y recomendándoselo a las demás. Pero la actitud democrática ante la esclavitud se basa en el rechazo a un estatuto degradante para la dignidad humana, a la conculcación de un derecho humano, no en la percepción que cada esclavo o esclava pueda tener acerca de su condición.

Tolerancia cero con la explotación sexual de mujeres

El “Informe sobre explotación sexual y prostitución y su impacto en la igualdad de género” del Parlamento Europeo, de febrero 2014, afirma que la prostitución representa una forma de esclavitud incompatible con la dignidad de la persona y con sus derechos fundamentales, constituye una de las violaciones de los derechos humanos más atroces y es una forma de violencia contra la mujer. Afirma que tiene un efecto en la posición social de las mujeres y los hombres en la sociedad, así como en la percepción de las relaciones entre mujeres y hombres y en la sexualidad y que, por lo tanto, es al mismo tiempo causa y consecuencia de la desigualdad de género. Y explica que toda política relativa a la prostitución repercute en la consecución de la igualdad de género, afecta a la comprensión de las cuestiones de género y transmite mensajes y normas a la sociedad.

La única solución real es la ambiciosa postura del movimiento abolicionista que busca ir a la raíz de un problema que afecta a los derechos humanos. Derechos que en tanto que esenciales están fuera de discusión: los de toda persona a no ser abusada ni utilizada sexualmente, ni de forma gratuita ni a cambio de ninguna compensación económica. De ahí que el foco debamos dirigirlo a erradicar la demanda, la clientela, los prostituidores. Porque sin demanda, la oferta desaparece. Establecer estrategias que disuadan a los hombres de ejercer esta forma de violencia extrema contra las mujeres y los menores. No solo con educación y concienciación, contando para ello con la colaboración de los medios de comunicación y del sistema educativo, sino con medidas concretas normativas que, efectivamente, pongan los medios para que los aparatos legislativo, judicial y policial penalicen y persigan de forma efectiva a aquellos hombres que ejercen esta violencia machista. Pero, a la vez, con dotación económica suficiente para ofrecer alternativas laborales y sociales dignas y estables a las mujeres que están en situación de prostitución.

Por eso, en este Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas pedimos que los Ayuntamientos se sigan sumando al centenar de municipios ya adheridos y aprueben en pleno la moción para sumarse a esta red, que conlleve medidas concretas que ya se están poniendo en marcha en estos municipios:

  1. Adherirse públicamente a la red de ciudades libres
  2. Diseñar una campaña periódica de publicidad para sensibilizar de que la prostitución es una forma de violencia de género y explotación sexual de las mujeres y visibilizar la responsabilidad del «cliente», buscando deslegitimar socialmente su abuso
  3. Exigir la aplicación real de la ley persiguiendo el tráfico que todo el mundo conoce y a los proxenetas
  4. Modificar las ordenanzas municipales para la toma de datos de los “clientes” que son los que promueven la prostitución y multarles por el uso irregular de la vía pública o de vivienda para un uso diferente con el resultado de una transacción económica
  5. Adaptar las ordenanzas municipales para negar y revocar licencias de actividad a locales de prostitución y explotación sexual de las mujeres
  6. Poner en marcha campañas informativas en los centros educativos y universitarios sobre la realidad de las mujeres prostituidas y sobre los hombres que participan en ello comprando sus cuerpos
  7. Prohibir la publicidad prostitucional en todos los soportes publicitarios existentes en el término municipal y en los medios de transporte urbano y no contribuyendo con aquellos medios de comunicación que la promuevan
  8. Exigir al Gobierno una normativa que penalice, como en Suecia, a los hombres que compran a mujeres con fines de comercio sexual con cárcel de hasta 6 meses y multa
  9. En colaboración con la Administración Central y Autonómica, proveer de fondos para servicios sociales integrales para cualquier mujer que desee dejar la prostitución
  10. Plan Municipal que dote de alternativas laborales y formación a las mujeres que deseen dejar la prostitución

Lógicamente, con esta moción se pide igualmente que cada Ayuntamiento, siguiendo el ejemplo de la normativa sueca, en ningún caso dirija su acción contra las mujeres prostituidas, ni pretenda su penalización o sanción, sino que apostará por una intervención preventiva de las causas, colaborando y exigiendo al gobierno y a las administraciones centrales y autonómicas erradicar la precariedad del mercado laboral y las condiciones de explotación que en él se viven, que provocan el que la prostitución sea a veces la única alternativa para poder pagar las deudas o mantener a la familia.

Se dice que la prostitución siempre ha existido, dicen. También las guerras, la tortura, la esclavitud infantil, la muerte de miles de personas por hambre. Pero esto no es prueba de legitimidad ni validez. Tenemos el deber de imaginar un mundo sin prostitución, lo mismo que hemos aprendido a imaginar un mundo sin esclavitud, sin apartheid, sin violencia de género, sin infanticidio ni mutilación de órganos genitales femeninos. Sólo así podremos mantener una coherencia entre nuestros discursos de igualdad en la sociedad y en la educación y las prácticas reales que mantenemos y fomentamos.

Anuncios

El caldo de cultivo del machismo y la violencia de género

1187050_1

El futbolista Iza Carcelén que juega en un equipo de fútbol de segunda división, la Cultural, celebra con este “gesto” uno de los goles de la Cultural ante el Real Valladolid en el campo de fútbol de León.

Una imagen de exhibición machista en estado puro.

¿Cuántas personas y menores había viendo el partido y los aplausos de recibía el autor de este gesto? El consentimiento y el aplauso también construyen machismo y son el germen de la violencia de género patriarcal.

IU se abstiene en el pacto contra la Violencia de Género que no contempla la prostitución como violencia de género

isabel-salud265px

Esta formación registró en el marco del Grupo Confederal de Unidos Podemos ocho votos particulares propios dirigidos a que “se recojan y expliciten formas esenciales de violencia contra las mujeres como son la explotación sexual que supone la prostitución, que se trata de manera absolutamente tangencial, o los ‘vientres de alquiler’ llamados maternidad subrogada, que ni si quiera se menciona y que contraviene importantes normativas internacionales”

Ver declaraciones de su responsable parlamentaria de Igualdad, Isabel Salud y la argumentación de esta posición en defensa de la consideración de la prostitución y los vientres de alquiler como formas de violencia de género en:

http://www.izquierda-unida.es/node/16733

Códigos, barras y prostitución

Un artículo de Miguel Lorente

barcodetatto2La prostitución con frecuencia va asociada a códigos y a barras, a esos códigos de caballeros que llevan a guardar silencio sobre encuentros alrededor de barras horizontales y verticales, rodeados de mujeres que esperan tras el escaparate de su cuerpo. Es parte de la camaradería de los hombres, lealtad y silencio entre iguales, y las barras de los clubes los igualan a todos ellos, otra cosa son las habitaciones.

Los hombres han hecho un mundo a su imagen y semejanza, no hemos parado de cuestionar y rechazar la desigualdad, la jerarquización estructural de la sociedad, la violencia que se ejerce desde ella, el recurso al conflicto para resolver los problemas, la cultura de la guerra… y como todo ello incide de manera especial en las mujeres. Ellas eran la única referencia distinta a ellos cuando todo empezó a organizarse sobre esas ideas, y ellas quedaron como testigo y fundamento de una desigualdad que aún no hemos sido capaces de erradicar.

La prostitución surge de esa forma de estructurar la cultura y de organizar las relaciones entre hombres y mujeres. La prostitución no es una opción neutral, sino la servidumbre que la masculinidad ha impuesto a muchas mujeres, para que los hombres puedan satisfacer sus deseos de poder a través del sexo. No se trata de una relación en el mismo plano, ni siquiera bajo el concepto de cliente-proveedora, es una relación de poder en la que el sexo añade valor a la desigualdad que conlleva.

Nadie cuestiona la decisión de las mujeres que ejercen la prostitución, lo que sí es cuestionable es que la prostitución sea una decisión válida para ellas, y que ésta sea revestida de autonomía y libertad. No creo que las niñas quieran ser putas de mayores, como sé que no quieren ser mujeres maltratadas, por eso no aceptamos que las mujeres maltratadas sigan siéndolo porque decidan continuar conviviendo con el agresor, todo lo contrario, se analizan las circunstancias que dan lugar a esa decisión y se abordan con medidas y recursos para que de verdad puedan elegir en libertad.

La prostitución es violencia -el 80% han sufrido una violación (SK Hunter, 1991), el 73% han sido víctimas de agresiones físicas (Farley, 1998),  la mortalidad es 40 veces más alta (Comité Especial para la Prostitución de Canadá, 1985)- y genera más violencia al darle a los hombres el argumento y la demostración de que siempre pueden tener una mujer a su disposición para satisfacer sus deseos o fantasías en términos de poder. Y eso es una forma de alimentar al machismo genético que nos caracteriza como cultura, y de presentar a las mujeres como esos seres perversos y pervertidos que se lanzan a la calle a provocar a los “pobres hombres”.

El hecho de que aún hoy se siga planteado el debate sobre la prostitución y sobre si la autonomía de las mujeres incluye satisfacer a los hombres en lo que quieren, es una nueva demostración del triunfo del patriarcado emocional y del machismo práctico.

La redada de la Policía Nacional efectuada en el polígono Marconi de Madrid (23-3-12) ha encontrado a mujeres que ejercían la prostitución marcadas con un código de barras. Nuevas barras, nuevos códigos criminales. Los clanes rumanos que las retenían han utilizado la tinta de los tatuajes, pero otros muchos emplean las palabras o los golpes con el mismo resultado: las mujeres son un objeto y la forma de tratarlas parte de esa consideración y de la idea de propiedad. Es mía, aunque sea por veinte minutos y a cambio de 30 euros, y hago con ella lo que quiero.

Mientras exista la prostitución, más aún si se regula y legaliza, no se alcanzará la igualdad. Y que no se confunda la igualdad con la igualación para poner como ejemplo de progreso a la prostitución masculina. Si eso es progreso hay algo que no se ha entendido, pero en cualquier caso, ni el significado es el mismo, ni los clientes diferentes: la mayoría son también  hombres.

Es la sociedad como supermercado para los hombres.

Original: https://acciofeminista26n.wordpress.com/2012/03/27/codigos-barras-y-prostitucion/

Decálogo contra los “vientres de alquiler”

  1. Las mujeres tienen derecho a decidir sobre su cuerpo…

Los defensores de la gestación subrogada o vientres de alquiler no defienden la libertad de las mujeres. La mujer gestante firma un contrato mercantil nada más quedarse embarazada y no cabe el arrepentimiento en el momento del parto. Ellos lo llaman “seguridad jurídica”, la de los compradores del útero de la mujer, evidentemente.

vientres-de-alquiler-660x330

  1. Hay mujeres que lo quieren hacer por altruismo…

La gestación subrogada por altruismo en España ya existe: se llama adopción. Una mujer puede quedarse embarazada en España, cuando nazca el bebé lo puede dar en acogida a un amigo o familiar, posteriormente renuncia a la custodia del menor y se abre un proceso de acogimiento familiar que finalmente terminará en adopción.

  1. La adopción es muy lenta…

Cierto, lo es porque la adopción es un derecho de los niños y niñas y no de los adultos. El proceso es lento porque es garantista para proteger al menor. En cualquier caso, el proceso podría ser más dinámico pero qué casualidad que los pro-vientres de alquiler no hayan organizado un lobby para reclamar que sea más ágil el proceso de adopción, sino para que sea legal la compra y venta de mujeres pobres.

  1. Tenemos derecho a ser padres y madres…

El derecho a ser padres no está consagrado en ninguna Constitución ni en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Existe el derecho a crear una familia y de las mujeres a su libertad y dignidad, pero no el derecho a ser padres. Ser padre o madre es un deseo y, cuando a los deseos se les pone precio y sólo los disfrutan quienes más dinero tienen a costa de las mujeres más empobrecidas, se llama privilegio. Nadie dice que una pareja sin hijos no sea una familia. Y, por otra parte, la obligación de los sistemas democráticos es evitar que haya ciudadanos que puedan vivir con privilegios a costa de la explotación de las capas más humildes de la población.

Artículo completo: pincha aquí (Raúl Solís)